El título de esta serie ha sido traducido en España por el de "Criando Malvas". No es muy conocida entre el gran público pero es realmente interesante.

En un primer vistazo, el tratamiento visual y la narrativa de la historia nos sitúan a medio camino entre el Sleepy Hollow de Tim Burton y la Amelie de Jean-Pierre Jeunet. El realismo mágico de Pushing Daisies os enganchará desde el primer momento.

El colorido, la planificación y el contraste entre la sordidez de la muerte y la pureza del amor verdadero colaborarán para que esto ocurra. Un instante después, Pusing Daisies os convencerá porque tiene identidad propia. Una nueva fábula del postmodernismo televisivo, original y con gancho.

 Argumento

 La serie está protagonizada por Ned, un pastelero, más bien El Pastelero (The Piemaker). Ned tiene una habilidad especial que descubrió cuando era un niño, si toca a una persona muerta la devuelve a la vida. Pero las reglas del juego de su poder son un poco puñeteras, y si toca a esta persona de nuevo muere. Esta vez para siempre.

 El primer toque significa vida, y el segundo toque significa muerte. Funciona de la siguiente manera, si "revive" a alguien tiene que volver a tocar a la persona en 60 segundos para "rematarla" para siempre, ya que si no lo hace otra persona al azar en el entorno morirá en su lugar.

 La única persona que conoce el secreto de Ned es el investigador privado Emerson Cod (a los seguidores de House os diré que éste es interpretado por Chi McBride, el mismo actor que encarnaba a Vogler, el jefe negro grandote cabronazo que dirigía el Princeton Plainsboro en la tercera temporada de la serie). En el momento que Mr. Cod descubre el secreto del Pastelero por casualidad, decide que su trabajo sería mucho más fácil si pudiese despertar a las víctimas y preguntarles directamente a ellas quién las mató. Con lo que ambos acaban por asociarse.

 Este es el planteamiento básico de la serie, el cual se complica un poco más cuando en el episodio piloto la pareja de detectives acaba por despertar y no volver a matar a la, hasta el momento, difunta primera novia de la infancia del Pastelero. La trama se sitúa en este momento en que Charlotte (Chuck) llega para cambiar un poco los hábitos de Mr.Cod y el Pastelero, al que no puede tocar si quiere seguir viva.

 Algo distinto

 El planteamiento creo es lo suficientemente atractivo como para darle por lo menos el beneficio de la duda. Pero lo diferente de esta serie son las historias. Cada capítulo en que proceden a investigar un asesinato, bien el clima que lo envuelve, bien las profesiones de los implicados, o bien la empresa en la que trabajaban o sus archienemigos están siempre envueltos en un halo mágico y por momentos surrealista. Así las distintas historias recogen desde tensos enfrentamientos entre los magnates de las golosinas, hasta una trama en una empresa que ha conseguido fabricar un coche que funciona con la flor del diente de león. Todo con un tono bastante romántico (en la línea de Amelie como ya he dicho, pero que no resulta empalagoso y sí muy simpático), además hay algún personaje secundario muy logrado que enriquece la obra, también con momentos cómicos.

  Nada más lejos de mi intención el quitaros ahora las ganas de verla, aunque obligado estoy a deciros que la producción de la serie, de la que hay dos temporadas completas, ya ha sido ya cancelada en EE.UU. por falta de audiencia. Aunque por otra parte espero que esto atraiga a ciertos espectadores un poco reacios a comenzar una serie con múltiples temporadas. En este caso, esta circunstancia garantiza la ausencia de tramas quemadas y/o estiradas, y la consecución de una obra de autor fiel a su idea hasta el final.

  Es una pena que la audiencia no haya respaldado a una serie que aportaba algo nuevo y diferente al espectro televisivo, tan saturado de series de policías o diferentes entregas de CSI en distintas ciudades. Ante esta decepción el creador de la serie, Bryan Fuller, ya ha anunciado su intención de continuar con la misma en el mundo del cómic. Le deseo mucha suerte.

 A ver que os parece. Un saludo.